jueves, 23 de octubre de 2014

Guiso de salmón "de repente"


Tomando como base y haciendo alguna modificación de la receta del marmitako, sé que lo normal es hacer este guiso con bonito o atún y he cambiado algún ingrediente para adaptarme a lo que tenía en casa, os la comparto para que probéis a cambiarle lo que vosotros queráis... el tipo de pescado, los pimientos rojos por verdes, añadirle un toque de especias o picante...
Veréis que lo hice súper sencillo porque fue algo improvisado; tenía el salmón en la nevera pero no tenía ganas de comer el típico salmón a la plancha, en casa teníamos ganas de algo más consistente, aunque veréis que la única grasa que lleva es el aceite de oliva y la del propio salmón que, en su justa medida, son más que saludables.

Ingredientes (4 personas):
-Filetes o lomos de salmón fresco (3/4 kilo, o depende de lo que comáis en casa)
-4 patatas medianas
-1 cebolla
-1 diente de ajo
-1 pimiento rojo
- 2 cucharadas de concentrado de tomate
-1 cucharada de almendra molida
-4 cucharadas de aceite de oliva
-sal
-pimienta.

Preparación: 
Pelar y picar la cebolla y el ajo y sofreírlos en una cazuela con el aceite a fuego medio bajo, hasta que la cebolla esté blanda y transparente, con sal.
Lavar el pimiento, quitarle las semillas y los nervios blancos del interior y cortarlo en daditos y hacerlo con la cebolla removiendo de vez en cuando, hasta que esté pochado.
Pelar las patatas y trocearlas chascándolas en trozos no demasiado grandes para que se hagan fácilmente, pero no emasiado pequeños como para que se deshagan; añadirlas y dorarlas subiendo el fuego al medio un par de minutos. Añadir el tomate concentrado y mezclar.
Cubrir con agua caliente o caldo, más o menos un litro, hasta cubrir las patatas solamente, y cocer  con la tapa unos 20 minutos una vez que hierva el agua, o ir controlando hasta que la patata esté hecha, si ves que es necesario añadir un poco de agua o caldo de vez en cuando, se añade.
Si el salmón viene con la piel, quitársela, y quitar las posibles espinas que pueda tener; cortarlo en dados, salpimentarlo y añadirlo cuando las patatas estén tiernas; añadir la almendra molida para que espese un poco el guiso; y dejar hacer con la cazuela tapada 5 minutos más.
Servir y ¡disfrutar!...
... cuidado, ¡que quema!

martes, 14 de octubre de 2014

Lugar de reposo

Doy gracias a Dios y estoy feliz porque Él ha perdonando cada vez que he "roto" cada precepto o ley que puso en mi corazón y en mi mente, Él borra mis pecados.
Doy gracias a Dios y estoy feliz porque el Señor no toma en cuenta mi maldad, y porque puedo ir con transparencia ante su presencia sin necesidad de ocultar nada, aunque a veces me de vergüenza de mí misma.
Cada vez que pequé, que a sabiendas ignoré su ley... y no fui delante de Él... la profunda ansiedad comenzaba a consumirme, me faltaba el aire, gemía porque le necesitaba pero no le buscaba y me iba poco a poco encerrando en mi misma hasta que sentí que mi espíritu nuevamente comenzaba a hibernar.
Pero me acerqué sin nada, transparente, fui sincera conmigo y con Él; sé que no puedo ocultarle nada, sabe todo lo que hay dentro de mí, lo malo y lo bueno. Y sentí su perdón, sentí gran alivio, sentí respirar de nuevo, sentí la nueva libertad de poder buscarle en medio de toda mi gran necesidad.
Por eso le busco en momentos de ansiedad, de aflicción, de congoja, cuando el temor me oprime con causa o sin ella, en un aprieto, en el dolor y sufrimiento, cuando el tiempo o el lugar parece estrecharse... Podrá llegar un tsunami a mi vida, que mi alma no será alcanzada.
Él es mi refugio, donde me resguardo y protejo del peligro; siento cómo Él me rodea... su presencia para mi es un lugar de reposo.