viernes, 14 de febrero de 2014

Solo un amor

Hoy, día de los enamorados (y de la amistad también en algunos países), reflexionaba sobre el tema, lo que mueve a la gente es el aquí y ahora, lo que apetece, el deseo, el morbo, la apetencia, el capricho... y todo esto es momentáneo, en realidad podríamos desear a varias personas a la vez, fijar nuestra mirada o nuestro capricho en  personas o cosas, ser lo más intenso que hemos vivido en 4 meses... y pasado el tiempo volvemos a estar vacíos, como siempre, y nos buscamos algo que pueda atraernos o llenarnos más que lo anterior pensando que esta vez sí es de verdad... 
...Y el amor no viene y se va como la niebla, no se basa en una emoción que sube y baja, o en lo que ven nuestros ojos o nuestra intuición, o nuestro estómago dando un vuelco; el amor hay que llevarlo a cabo por propia y constante decisión y compromiso.
Y no me refiero al amor exclusivamente de pareja, sino en todas sus expresiones: familia, amistad, solidaridad, trato con desconocidos... no hace falta conocer a alguien para poder tratarlo con amor.
¿Realmente nos movemos por amor, o por qué...?
¿Realmente amamos?
El amor solo actúa de una manera, todo lo demás no es amar.
No es algo que simplemente "te sale del alma" o que "sientes muy adentro" o "te nace" no es simple deseo que se desvanece o morbo que puede llegar a dañar.
No viene por mera inspiración...
El amor, cuando sufre o pasa por duros trabajos y adversidades, es tolerante y no se queja, puede esperar tranquilamente lo que tarda, puede dedicarse y esforzarse  y volcarse en algo o alguien con perseverancia y constancia, por muy difícil y pesado que sea el trabajo, y aunque piense que su honor o autoestima puedan verse afectados.
El amor trata a los demás con amabilidad, atención, agradable cuando habla y trata, es generoso y se comporta bien sin hacer daño y sin pensar mal de los demás.
El amor no siente envidia ni celos por la felicidad o beneficios de cualquier otra persona.
El amor no presume ni habla en exceso de sus virtudes ni de lo profundo que ama ni del bien que hace.
No se valora como superior a los demás, no es soberbio.
No trata ni se comporta con faltas de educación, no es descortés, ni grosero, ni violento, ni brusco, es fácil aceptarlo.
No se preocupa solamente de si mismo ni antepone su propio interés al de los demás, sino que ayuda.
No se enfada, molesta, desazona, enfurece... con facilidad.
No siente hostilidad ni enemistad ni resentimiento muy profundo ni odia ni tiene antipatía... hacia quien lo ha ofendido o dañado.
Los malos propósitos o intenciones perversas, las acciones malas e injustas hechas a propósito, lo que hace daño...  no le causa placer, no le complace ni agrada.
Siente alegría, regocijo, diversión, hace fiesta,  le gusta ... cuando conoce lo que es real y verdadero, la sinceridad y honestidad.
No toma en cuenta las faltas, sino que perdona y trata a las personas como si no hubieran errado.
Permanece mientras tiene fe, confianza y esperanza.
Es capaz de sostener y llevar cargas, aguantar con paciencia y resistir lo que le es desagradable, sin ser vencido por ello y sin resentirse por daño alguno.
Jamás se apaga; jamás cesa; jamás se acaba; jamás prescribe, él ni sus beneficios; jamás se ahoga; jamás se consume; y jamás muere.
(Basado en 1ª Corintios 13)
Yo quiero vivir amando, y es algo que se consigue negándose uno a sí mismo ciertas acciones, palabras y pensamientos.
Un abrazo enorme para todos en este día tan especial.



miércoles, 5 de febrero de 2014

Cheesecake de vainilla con arándanos


Para animar un poco las frías tardes de invierno, os dejo esta tarta de queso a la vainilla, en este caso la cubrí con mermelada de arándanos, pero sabéis que puede ser de cualquier cosa que os guste, frutas gelatinas, mermeladas, polvo de galletas...
Esta tarta lleva nata, no sé si sabéis que para que monte mejor es aconsejable que esté fría, si la compras de las que no están en nevera y la vas a usar ya, se puede meter un ratito en el congelador para que enfríe, y debe ser con un 30 % de materia grasa como mínimo para que monte bien.
Mi molde es redondo, de 22 cm, por lo que con estas cantidades salen unas 8 porciones triangulares bastante altitas, como la de la foto.

Ingredientes: -200 g de galletas sin gluten (tipo María) -100 g de margarina -1/2 kg de queso Mascarpone -1/2 kg de nata para montar -150 gr de azúcar -5 hojas de gelatina remojadas en agua fría -1 cucharadita de azúcar avainillado -algunas gotas de esencia de vainilla (la intensidad de la vainilla es un poco al gusto, pero no le echéis mucho porque sino dará un sabor un poco amargo a la tarta; yo en esta ocasión le eché como 5 ó 6 gotas). -mermelada de arándanos.

Preparación: Yo pongo en el fondo de un molde desmontable un disco de papel de horno para que sea más fácil sacarla y al cortar no se ralle el molde, y lo cubro con una base preparada con las galletas trituradas y la margarina derretida, lo presiono bien y lo meto en la nevera mientras preparo la mezcla.
Caliento a fuego lento tres cucharadas de nata, que no hierva. Aun caliente, añado el mascarpone, el azúcar, el azúcar avainillado y llas hojas de gelatina escurridas, y remuevo con varillas hasta que la gelatina está completamente disuelta y la mezcla homogénea, añado las gotas de esencia de vainilla.
Monto el resto de la nata y la voy uniendo con la mezcla delicadamente.
Se rellena el molde y se mete en la nevera; en tres o cuatro horas puede estar listo, pero yo la hice de noche para tomar al día siguiente, creo que es lo más práctico si tienes tiempo.
Al día siguiente la cubro con la mermelada, y ¡ñam ñam!