martes, 14 de octubre de 2014

Lugar de reposo

Doy gracias a Dios y estoy feliz porque Él ha perdonando cada vez que he "roto" cada precepto o ley que puso en mi corazón y en mi mente, Él borra mis pecados.
Doy gracias a Dios y estoy feliz porque el Señor no toma en cuenta mi maldad, y porque puedo ir con transparencia ante su presencia sin necesidad de ocultar nada, aunque a veces me de vergüenza de mí misma.
Cada vez que pequé, que a sabiendas ignoré su ley... y no fui delante de Él... la profunda ansiedad comenzaba a consumirme, me faltaba el aire, gemía porque le necesitaba pero no le buscaba y me iba poco a poco encerrando en mi misma hasta que sentí que mi espíritu nuevamente comenzaba a hibernar.
Pero me acerqué sin nada, transparente, fui sincera conmigo y con Él; sé que no puedo ocultarle nada, sabe todo lo que hay dentro de mí, lo malo y lo bueno. Y sentí su perdón, sentí gran alivio, sentí respirar de nuevo, sentí la nueva libertad de poder buscarle en medio de toda mi gran necesidad.
Por eso le busco en momentos de ansiedad, de aflicción, de congoja, cuando el temor me oprime con causa o sin ella, en un aprieto, en el dolor y sufrimiento, cuando el tiempo o el lugar parece estrecharse... Podrá llegar un tsunami a mi vida, que mi alma no será alcanzada.
Él es mi refugio, donde me resguardo y protejo del peligro; siento cómo Él me rodea... su presencia para mi es un lugar de reposo.

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